Regalos de Navidad
¿Por que se hacen?
Hace más
de dos mil años, según cuenta la tradición
que ha consignado en parte
el evangelio de San Mateo, tres sabios de Oriente –que
después se llamarían "Reyes Magos"— llegaron con regalos al pesebre
de Belén como signo de adoración por el nacimiento del niño
Jesús: oro por su realeza, incienso por su divinidad y mirra por su
humanidad. Sin embargo, la tradición que los ha transformado en generosos
proveedores de juguetes y regalos a los niños es relativamente reciente;
data más o menos de mediados del siglo XIX. Y la leyenda del viejo pascuero
con que todos hemos crecido —ya sea que lo conozcamos como Papa Noel, Santa
Claus, San Nicolás o el Christkind de la tradición germana— ese
caballero gordo, rozagante y de barba blanca que llega vestido de rojo, arriba
de un trineo y cargado de una bolsa de regalos, es heredera de la figura medieval
del obispo San Nicolás pero obedece a la reinvención de los dibujantes
neoyorkinos de fines del siglo XIX.
Con el correr del tiempo (y sobre todo cuando
tienes hijos) te vas dando cuenta que regalos perfectos no existen.
Estamos seguros que los chilenos nos esmeramos por regarlarle
lo mejor a nuestros hijos, eso obviamente lo traducimos en algo
material como por ejemplo el último play station, la tienda de animalitos y miles
de cosas que podríamos estar nombrando eternamente...
En el cuento "los regalos perfectos" de Jorge Luis Borges sale
algo súper lindo y rescatable que dice " el regalo es la
metáfora más entrañable del amor que uno puede
sentir por el otro". Creemos que ese debe ser el espíritu
que debe unirnos en una festividad que va más allá de
ser católico, veamos esta instancia como una ocasión
de unión entre familiares y amigos para decirnos que nos
necesitamos y nos queremos.
Tratemos de regalar (no necesariamente
algo material)con la esperanza de ser recordados para siempre.
Y de decirle al otro algo que quizás
no se consigue con palabras.
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